Meteoro nº 22 Psicoanálisis Aplicado. E. Zuliani

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Meteoro nº 22 Psicoanálisis aplicado

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La FIPA, work in progress de un trabajo de Escuela, Éric Zuliani

 

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La FIPA, work in progress de un trabajo de Escuela[1]

Éric Zuliani

Psicoanalista en Nantes, AP (Analista Practicante) miembro de la Escuela de la Causa Freudiana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Docente de la Sección Clínica de Nantes.

 

La FIPA (Federación de Instituciones de Psicoanálisis Aplicado) cuenta, a día de hoy, con 34 instituciones en Francia y Bélgica: 16 CPCT (Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamientos) – uno de ellos de la ECF (Ecole de la Cause freudienne)-, y 18 asociaciones o círculos clínicos – nombre reservado a las iniciativas surgidas de una asociación o de un servicio público de salud mental. Su instancia directiva es el Directorio de la ECF. Estas instituciones han surgido bajo la iniciativa de miembros de la ECF o de las ACF (Association de la Cause freudienne). Las 18 asociaciones son muy diversas por su funcionamiento: tratamiento, que va desde algunas sesiones a varios años, uno por uno o a veces por un equipo; la población que se atiende es también múltiple: primera infancia, infancia, adolescencia, padres, precariedad, sufrimiento en el trabajo, etc.

Psicoanálisis // Psicoterapia

La creación de la FIPA es el resultado de un work in progress desarrollado desde 2012 por P. Bosquin-Caroz, vice-presidenta, después presidenta de la ECF, con J.-A. Miller.

En 2012 los responsables de las instituciones se reunieron en presencia del Directorio y de J.-A. Miller. Constatamos que, cuatro años después del reequilibrado de la experiencia del CPCT-París, la actividad tipo CPCT no se había agotado. De esta primera reunión se pueden extraer dos tipos de conclusiones.

Las primeras son clínicas y éticas. Algunos responsables evocaban la pertinencia de una clínica en relación directa con la ciudad y el malestar social, clínica del desarraigo a la que responden nuevas modalidades de subjetivación. Esta clínica calificada de clínica de los efectos del discurso y de los acontecimientos prevaldría sobre la de las estructuras, en la que la cuestión del diagnóstico se articularía de otra manera. Además, se puso en primer plano la pertinencia de los conceptos psicoanalíticos y su eficacia sobre el abandono subjetivo, acentuando la diferencia entre psicoanálisis aplicado y psicoterapia. Finalmente se subrayó el aspecto innovador del tratamiento breve y gratuito para el psicoanálisis aplicado.

Las segundas se refieren a la política del psicoanálisis. J.-A. Miller constataba que el modelo CPCT se había extendido, había sido adaptado, modificado, sin directiva explícita de los órganos de la Escuela. En el origen de los logros más notables, encontramos la iniciativa individual, el compromiso personal, el deseo decidido de uno o varios colegas, dando pruebas de pragmatismo y de espíritu emprendedor. Señalaba igualmente el impacto de la existencia de tales estructuras, que se cuelan en el tejido social, verdadera red nacional, instrumento flexible, no centralizado y que hace proliferar, de facto, la interfaz con la sociedad civil y la clase política, participando en la defensa del psicoanálisis.

De esta manera, esta primera reunión trazaba diferentes perspectivas. La perspectiva clínica se cristalizó alrededor de la cuestión del diagnóstico, pero también de lo que podía demostrarse de la teoría de los ciclos saber/goce introducida por J.-A. Miller en Barcelona. La perspectiva ética interrogando la práctica con respecto a la gratuidad, al uso breve del tiempo y del objetivo de un tratamiento. La perspectiva política, finalmente, permitía percibir que si esas diferentes instituciones habían entrado localmente en conversación con los poderes públicos, haciendo red, tenían un peso en relación a ellos. El hilo conductor que atravesó y guió el work in progress fue tratar de responder, en cada punto del trayecto, a la pregunta de saber “qué es psicoanálisis y qué no” [2]

Trabajo de Escuela

En 2014 y 2015, las reuniones tomaron la forma de “tardes casuísticas” reservadas a los responsables de las instituciones.

En 2014, en ausencia de los autores, fueron comentados por cinco colegas de la ECF 26 textos previamente recibidos de cada institución y retomados en un documento a disposición de los participantes (consejos de escritura y de construcción del caso). J.-A. Miller calificó esta forma de hacer de verdadero Trabajo de Escuela. Durante la conversación, descubrimos la inventiva de algunos dispositivos – fuera de los CPCT – adaptados a casos que no podríamos recibir en un marco más clásico. Sin embargo, J.-A. Miller subrayó la necesidad de mantener un marco reglado, más favorable a la interpretación analítica, a riesgo de quedar atrapados por el polo “asistencia social”. Al terminar esa primera reunión se concretó una cita para el año siguiente con el objetivo de poder extraer el estilo típico del trabajo de cada institución.

En 2015, habiendo recibido los responsables de las instituciones un documento con los casos y los comentarios de 5 nuevos colegas de la ECF, ese trabajo previo permitió hacer surgir cuestiones propias de cada institución. Sin estándar en los comentarios, se trató de un ejercicio que trataba de acercarse cada vez más a un trabajo orientado por el psicoanálisis puro, permitiendo distinguirse de la psicoterapia. J.-A. Miller propuso lanzar la discusión sobre: La cuestión del diagnóstico, Especificidad del tratamiento CPCT y Vínculo entre psicoanálisis aplicado y psicoanálisis puro.

El diagnóstico

J.-A. Miller indicó que había que hacer un ajuste entre el diagnóstico clásico y la clínica del “todo el mundo delira”. En la perspectiva del “todo el mundo delira” se trata de verificar si el anudamiento que permite que eso se sostenga es típico, estándar o singular. En esta clínica, no hay etiquetas, el diagnóstico no se dice, está como sobreentendido. A partir de los casos comentados, se constataba que no había un uso de los diagnósticos psiquiátricos, ¿por qué eran entonces reemplazados? Encontramos que la estructura a menudo era sugerida por el empleo de algunos términos: punto de capitón, solución, anudamiento…

J.-A. Miller subrayó que se podía recuperar la prevalencia del fenómeno en relación, por ejemplo, con el pensamiento. En la neurosis obsesiva el pensamiento tiene una arquitectura compleja, comparable, decía, a la de una catedral. Subrayó la importancia del interrogatorio clínico en el que se trata de constatar el(los) fenómeno(s): “El interrogatorio del paciente es una disciplina que hay que tener en los CPCT y en las otras asociaciones (…) Independientemente del diagnóstico, el interrogatorio clínico consiste en captar un síntoma en tres frases, describir, cernir literalmente el fenómeno en fórmulas” a la manera de los certificados de Clérambault.

Especificidad del tratamiento CPCT

J.-A. Miller se interrogó: ¿se trata de un tratamiento en sí o de una condición previa a un psicoanálisis? O bien concluimos un tratamiento en 16 sesiones limitándonos a un síntoma preciso y tenemos, entonces, la idea de que es un tratamiento en sí. O bien es una puerta de acceso a un trabajo analítico ulterior – lo que por lo general suele suceder. Desde esta perspectiva, hay un contraste entre la paciencia del psicoanálisis y el estilo turbo del CPCT.

Psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado

La conversación trató sobre la necesidad de distinguir las estructuras tipo CPCT creadas por miembros de la ECF de aquellas ya existentes en el campo de la salud mental en las que ejercen practicantes orientados por el psicoanálisis. Como señaló J.-A. Miller, hay que distinguir los discursos en los que se opera a riesgo de flotar entre dos discursos –discurso del amo y discurso del analista- lo que es propio de la debilidad: “Más vale situarse claramente en el marco del discurso en el que estamos y después, en el margen, introducir una vacuola» A la salida de esta segunda tarde casuística fue creada la FIPA y decidida una Jornada abierta al público.

Jornada de la FIPA: un laboratorio

La Jornada tuvo lugar en Burdeos, organizada con el Directorio, bajo la dirección de P. Bosquin-Caroz, en marzo de 2016 con tres ejes: ¿Discusión diagnóstica o fenómeno clínico? ¿Tratamiento breve, específico o no? y Los padres “partenaires de la experiencia”; cada uno de los casos presentados ponían de relieve los Problemas actuales para el psicoanálisis aplicado.

La presentación de los casos fue singular en el sentido en que testimoniaba de un estilo “laboratorio clínico” que llevaba todavía la huella del work in progress. Eso permitió la producción de un saber en el que el practicante/autor, esta vez sí, aparecía en su enunciación. Los casos presentados venían de instituciones muy diversas con modalidades de consulta y/o tratamiento también muy diversas. Esta configuración permitió una discusión que puso en evidencia las originalidades y los límites de ciertas prácticas, para hacer surgir problemas actuales: la redefinición de algunos términos usados como el de solución, la localización y la nominación de los fenómenos clínicos sin olvidar el compromiso del practicante en los registros del juicio y del acto; el manejo de la desidentificación; el momento de la interrupción del tratamiento; el lugar de la transferencia y los riesgos de acting out del paciente; la pertinencia o no del efecto terapéutico; el lugar de los padres y la disposición de un lugar de enunciación. Puntos cruciales tanto del caso como de la ética del psicoanálisis.

Para concluir

Alberti, actual presidenta de la ECF, y por lo tanto de la FIPA, decía a la salida de la Jornada: “La nueva alianza que el psicoanálisis ha debido hacer con su forma aplicada, la necesidad de defender y de explicar nuestra orientación, constituyen una mutación profunda del psicoanálisis. Tal es la hipótesis que J.-A. Miller planteaba en 2003 en Le Neveu de Lacan, “Hay que adentrarse en el campo de lo social, en el campo institucional, y prepararnos para la mutación de la forma psicoanálisis. Su verdad eterna, su real transhistórico no serán modificados por esta mutación. Al contrario, se salvarán si captamos la lógica de los tiempos modernos”. Estamos en el corazón de ese cambio de época”.

 


 

[1] Intervención en el 2º Encuentro de la ELP “Elucidación de Escuela: La acción lacaniana de la ELP en lo social”. El trabajo que les presento procede, en gran parte, de los informes redactados por P. Bosquin-Caroz de 2012 a 2015, habiéndome incorporado a la experiencia a principios de 2014.

[2] Miller J.-A., Curso de Orientación lacaniana, «El lugar y el lazo», sesión del 6 de enero de 2000.